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El mini -tenis
El mini-tenis
es una modalidad deportiva que puede ayudar a los niños como
paso previo al juego del tenis. Esta disciplina se practica en una pista
corta (13 x 6 m., aproximadamente), con una red baja (unos 50 cm. de
altura), una pelota lenta (pinchada o fabricada con goma espuma) y una
raqueta pequeña (de madera, plástico u otro material ligero).
Se trata de un deporte dirigido, fundamentalmente, a niños a
partir de 4 o 5 años. También se puede adaptar a personas
mayores que tienen alguna dificultad para iniciarse en el tenis y que
lo practican como medio de aprendizaje antes de dar el salto. Además,
el mini-tenis puede ser adecuado para jugadores de nivel intermedio
que desean mejorar ciertos golpes y que prefieren empezar el trabajo
adaptando las condiciones del juego: bajando la red, utilizando bolas
más livianas, etc.
Sus objetivos son:
- Hacer del tenis un deporte sencillo y asequible.
- Simplificar la técnica para aprender el juego de forma segura.
- Contribuir a una mejor coordinación corporal.
- Desarrollar patrones motores básicos: lanzar, golpear, recoger,
etc.
- Valerse de juegos inspirados en otros deportes para mejorar las habilidades
básicas generales.
- Crear una base de practicantes que se inicien a edades tempranas en
una actividad completa.
Sus ventajas son:
- Para el alumno supone una mayor diversión en la práctica
del juego y garantiza un aprendizaje rápido, fácil y sin
vicios.
- Para los padres es un medio de asegurar un mejor desarrollo físico
y mental de sus hijos.
- Para el profesor se trata de una oportunidad de enseñar de
forma amena y motivar en los niños una futura afición
por el tenis.
En ningún caso debemos plantearnos el mini-tenis como un objetivo
en sí, sino como un medio para aprender a jugar al tenis. Padres,
profesores y tutores han de asegurarse de que el niño se lo toma
como una actividad lúdica, alejada de todo tipo de presión
competitiva.
La clave de los denominados pre-deportes es su capacidad para adaptar
una modalidad a las características del practicante y no al revés.
De esta manera, al producirse una modificación de las condiciones
de la actividad, se consigue hacerla más atractiva para los principiantes
y aumentar las probabilidades de que la sigan practicando. De hecho,
está psicológicamente demostrado que uno de los principales
motivos que nos llevan a perseverar en un deporte es la posibilidad
que éste nos brinda de demostrar cierta habilidad en su ejecución
e incrementar nuestra autoestima.
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