¿A qué edades se puede jugar al tenis?
La práctica del tenis como deporte recreacional en personas que gozan de un buen estado de salud no tiene límite de edad, aunque es necesario modificar los ejercicios y programas de entrenamiento en función de los años y experiencia de cada jugador.
La percepción de la pelota es el primer paso necesario para golpearla con éxito. Cuando la bola es golpeada por un jugador comienza la carrera entre ésta y el jugador contrario. Un buen tenista debe anticiparse al bote de la pelota en el suelo y estar debidamente situado para golpearla con la máxima eficacia y prontitud. Cuanto más concentrado esté el jugador durante el encuentro antes pondrá en marcha sus reacciones y acciones para devolver la pelota.
  El aprendizaje de los gestos motrices necesarios para jugar al tenis tiene como finalidad la interiorización mental de los mismos y convertirlos en respuestas automáticas del sistema nervioso. De este modo, es posible concentrarse en la pelota y en la táctica de juego.
Este es el motivo por el que se aconseja empezar a jugar al tenis entre los siete y los ocho años, edades en las que el niño ha podido alcanzar la madurez biológica necesaria para debutar con éxito en este deporte. De todos modos, los programas de entrenamiento no deben ser demasiado exigentes en los niños porque no se conocen con precisión los riesgos del entrenamiento prematuro y excesivo a estas edades.
En los jóvenes, los cartílagos son más débiles que los ligamentos y los tendones adyacentes. Mientras que en un adulto la lesión de una articulación consiste, a menudo, en un desgarro del ligamento, en el joven, debido a que el cartílago de crecimiento tiene más riesgo de ser dañado, pueden aparecer dismetrías, angulaciones o detención del crecimiento.
El entrenador debe proporcionar a sus alumnos, independientemente de su edad, un entrenamiento adecuado y completo, aumentando volumen e intensidad de forma gradual y tras largos períodos de tiempo, para evitar cargas excesivas y un entrenamiento unilateral, que se caracteriza por un mayor desarrollo muscular de un brazo que del otro.
Entre las lesiones del aparato locomotor que se asocian a la práctica de este deporte, la temida lesión de codo de tenis es poco frecuente. Su aparición es más probable si el antebrazo se somete continuamente a movimientos giratorios, como el revés de ciertos jugadores. La probabilidad de sufrirlo aumenta si se tiende a girar mucho la muñeca y el codo durante el impacto. A partir de los 30 años es más frecuente, y presenta mayor incidencia en las mujeres debido al mayor esfuerzo que han de hacer con la raqueta. El 80% de los casos se estima que son debidos a la utilización de una raqueta inadecuada. Es conveniente evitar las raquetas muy pesadas, con mango ancho y elevada tensión en el cordaje.
Entre las lesiones musculares, los estiramientos y desgarros son las más frecuentes. Pueden ser debidos a la falta de calentamiento antes de un partido o a la fatiga,y son más susceptibles los jugadores adultos de más de 40 años.
El tenis es un deporte que requiere fuerza, potencia muscular y flexibilidad articular en los brazos para proporcionar una alta velocidad a la pelota. Para realizar un buen juego se necesita mantener una aceptable preparación aeróbica y una buena coordinación de movimientos además de mantener unas extremidades fuertes.
Con el envejecimiento existe una involución de las cualidades físicas básicas (resistencia, fuerza, velocidad, flexibilidad, coordinación y equilibrio) que provoca un descenso del rendimiento deportivo y un aumento importante del riesgo lesional. La práctica continuada de ejercicio físico, en las personas de edad avanzada, permite que los cambios sean menos invalidantes y se eviten algunos problemas patológicos que aparecen ligados al envejecimiento y, en realidad, son más atribuibles al desuso, al desentrenamiento del sistema cardiovascular, respiratorio y músculo-esquelético.
A partir de la década de los 40 años también se deteriora la coordinación motora, y con la realización de actividad física se consigue mantenerla durante más tiempo. El tenis, como entrenamiento, es un deporte adecuado para mantener la coordinación motora. Un programa regular de ejercicio físico, que incluya, además de este deporte, actividades aeróbicas (resistencia) y ejercicios de mantenimiento de las cualidades físicas básicas (flexibilidad, fuerza), favorece un estilo de vida activo hasta la tercera edad. Los riesgos del ejercicio en esta época de la vida se deben principalmente a alteraciones cardiovasculares y del aparato locomotor. Por tanto, es recomendable realizar una revisión médica periódica que incluya una prueba de esfuerzo para poder conocer las limitaciones físicas que se deben respetar y minimizar el riesgo de accidentes isquémicos.
En cuanto a las lesiones músculo-esqueléticas, la disminución de la elasticidad tisular y la aparición de osteoporosis son factores que hacen más frágil al sistema locomotor y que favorecen la posibilidad de lesiones. Sin embargo, respetando las indicaciones del profesional que asesora y supervisa el programa de entrenamiento se puede practicar un deporte más seguro.







 
Ejercicio y corazón
Deportes de la A a la Z
Clases prácticas
Ejercicio y paciente
ˇEs cosa de todos!
Caras con mensaje
Campaña de la FEC