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Edad preescolar (2-5 años). El objetivo es estimular la percepción sensorial, la coordinación motriz y el sentido del ritmo. Se debe aumentar la agilidad y la flexibilidad articular. Toda la actividad ha de ir dirigida a la iniciación del juego no competitivo: marchar, saltar, trepar, danzar. Estas actividades deben ocupar al menos el 60 por ciento del tiempo de vigilia. Edad escolar (6-12 años). Conseguir un desarrollo armónico, proporcionar bienestar e iniciar las relaciones interpersonales. Se ha de lograr el dominio y control del equilibrio y la adquisición y perfeccionamiento de los movimientos automáticos. Las prácticas deportivas han de ir encaminadas a enseñar a competir y los más adecuados en la escuela y colegio serán los juego con balón, los ejercicios, para la expresión corporal, juegos con cuerdas, cintas, mazas, etc. Fuera de las horas escolares se puede iniciar la natación, el ciclismo, la gimnasia rítmica y otros deportes de equipo. Deben excluirse los deportes que requieran un desarrollo excesivo de la fuerza física.
La práctica deportiva en estas edades es muy importante y sus objetivos han de ser favorecer la socialización, desarrollar el sentido de compañerismo, estimular la evolución personal y conseguir fuerza física y resistencia. Hay que estimular el carácter competitivo del deporte de forma que desarrolle el sentido del compañerismo y solidaridad. No hay que insistir en ningún momento en la “necesidad de ganar”. En esta época hay que adecuar la práctica deportiva al desarrollo intelectual, haciéndolos complementarios y nunca competitivos. Es necesario, también, individualizar el tipo de deporte en cada caso y adecuarlo al tipo de crecimiento, la masa muscular y el equilibrio musculoesquelético, lo que podrá evitar lesiones graves en el futuro. Hay que procurar convencer a los jóvenes de la necesidad de la práctica deportiva y alejarlos de otros hábitos que son perniciosos para la salud (tabaco, alcohol, consumo de drogas...). En algunos casos, sin embargo, se necesita una mayor atención:
Extracto del capítulo “La escuela como lugar idóneo para fomentar hábitos de vida”, del Dr. Alfonso del Río Ligorit, incluido en el libro “Ejercicio y corazón”, editado por la FEC. Si quiere consultar el texto completo, pinche aquí. |
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