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Ejercicio de fuerza en los mayores
El temor a las fracturas,
los dolores óseos y las complicaciones cardiovasculares suelen
disuadir a los más mayores de la práctica de ejercicios
físicos de fuerza. Sin embargo, un reciente estudio ha demostrado
que nunca es tarde para realizar tablas que ayuden a mejorar este aspecto.
La única condición imprescindible es que los pacientes
se sometan previamente a un exhaustivo análisis médico-deportivo
y que los especialistas les diseñen una combinación de
ejercicios adaptada a sus posibilidades.
La investigación del Centro Andaluz de Medicina del Deporte,
en colaboración con la Universidad de Granada, se llevó
a cabo durante dos meses con un grupo de personas de entre 50 y 73 años.
El entrenamiento se centró en el tren inferior y consistió
en levantamientos de balones y trabajos con bandas elásticas.
Al finalizar el programa, la mejora en la fuerza de las piernas alcanzó
una media del 11% en los participantes.
La recomendación habitual para este grupo de población
siempre ha sido la práctica de deportes aeróbicos de baja
intensidad. No obstante, los resultados de esta investigación
concluyen que se puede acometer otro tipo de actividades más
exigentes. Tenga siempre presente que:
Las tablas no deben superar el 50 por ciento del peso que puede levantar
cada persona.
El paciente no debe, en ningún caso, llegar a la fatiga.
La mejora de la masa muscular facilitará su independencia, capacidad
funcional y calidad de vida.
También será beneficioso para la coordinación
intramuscular e intermuscular.
El reconocimiento médico previo tiene que ser muy riguroso:
- Estudiar su nivel muscular y óseo.
- Averiguar si padece alguna patología.
- Someterle a un electrocardiograma en reposo y otro en esfuerzo.
- Realizar una evaluación funcional.
- Evaluar el aparato locomotor.
- Estratificar su riesgo y clasificarlo.
- Supervisar las tablas de ejercicio.
- Hacer hincapié en las patologías cardiovasculares.
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