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Veteranos en la élite
La temprana incorporación de un deportista joven a la competición de alto nivel trae a veces consigo una mala adaptación que el atleta padece a lo largo de toda su carrera. Para evitar que el deportista se canse pronto de su dedicación profesional se ha organizado un sistema de categorías por edades: pre-benjamín, benjamín, alevín, infantil, cadete, juvenil, junior, promesas y, finalmente, categoría absoluta. Aunque las federaciones deportivas establecen categorías de veteranos que suelen empezar a partir de los 40 años, no hay ninguna reglamentación que prohíba tomar partido en competiciones profesionales a los atletas que ronden o hayan superado esa edad. De hecho, en los últimos tiempos se han dado numerosos ejemplos de deportistas de elite que han prolongado sus carreras gracias a los avances científicos experimentados el entrenamiento, la recuperación, la medicina deportiva y la fisioterapia.
Otro aspecto decisivo para alargar la edad competitiva es mantener un óptimo cuidado de la condición física y no haber padecido lesiones muy graves. Aun así, cuanto mayor es la edad del deportista, más alta es también la probabilidad de lesionarse y menor la capacidad de recuperación. Estas lesiones no son distintas a las que sufren otros los más jóvenes, pero suelen tener un carácter crónico como consecuencia de la sobrecarga de los años de sobreesfuerzo. Los problemas físicos más comunes en estos atletas son el mal estado de los cartílagos de la rodillas, los problemas discales degenerativos en la columna, la tendinitis de Aquiles y las artrosis precoces. A todo esto se añade el inconveniente de la saturación psicológica, ya que el deportista puede encontrarse bien físicamente pero no ser ya capaz de soportar la presión generada por la alta competición.
En cuanto a la alimentación, los deportistas veteranos deben poner especial celo en corregir los malos hábitos adquiridos a lo largo de su vida y no olvidar nunca la vital importancia de una hidratación correcta. Asimismo, existen algunos complementos nutricionales que contribuyen a prolongar la edad activa de los atletas de elite. Entre ellos, se pueden citar suplementos proteicos como la glutamina [aminoácido que contienen los lácteos, la carne y los frutos secos], el cartílago de tiburón o vitaminas E, C y B.
La edad límite para ser un profesional la marca una combinación de la exigencia requerida y el deterioro del rendimiento. Pero los deportistas treintañeros no se adaptan por igual a todas las modalidades. No es lo mismo practicar una disciplina eminentemente física (atletismo), que una de carácter técnico (fútbol, baloncesto), donde la habilidad y la experiencia pueden suplir parcialmente la pérdida de capacidad atlética. Por este motivo, los expertos en medicina deportiva señalan que las retiradas más precoces se producen en las gimnasias rítmica y artística, en la natación y el tenis, mientras que las más tardías suelen darse en deportes donde la madurez es un valor importante para competir a alto nivel.En los llamados deportes de resistencia se ha demostrado que el atleta puede seguir evolucionando casi hasta el momento de su retirada. Los mejores ejemplos que confirman esta tesis son los fondistas de edad avanzada queoptan por pasarse al maratón en los últimos años de su carrera. |