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Ejercicio en familia
El número
de niños con sobrepeso y obesidad se viene incrementando en los
países desarrollados durante los últimos años.
Esta tendencia contribuye al aumento de diabetes, hipertensión
y enfermedad coronaria entre la población infantil. ¿Qué
pueden hacer los adultos para evitar la alarmante progresión
de este factor de riesgo entre los jóvenes? Una buena solución
es la práctica conjunta de actividades deportivas ente padres
e hijos. Estas iniciativas influyen en la mejor adaptación de
los pequeños a los programas de ejercicio y estimulan una buena
salud física y emocional.
Estos son algunos consejos para practicar ejercicio en familia:
- Buscar una actividad que le guste al niño y preparar ejercicios
relacionados.
- No enfocar los ejercicios como una actividad física programada,
sino buscar juegos y actividades que hagan divertidos estos momentos.
- Los paseos, las salidas al campo, o las rutas en bicicleta incrementan
notablemente las tasas de ejercicio de los menores.
- Poner en marcha actividades familiares que incluyan el ejercicio físico
de manera natural: patinaje, baile, etc.
- Proponer "El día sin televisión", una jornada
a la semana para realizar actividades alternativas.
- Organizar viajes al zoológico, a parques de atracciones o a
cualquier otro lugar en que haya que pasar el día caminando.
- Estar disponible todo el tiempo posible para jugar con los niños.
- El objetivo principal es conseguir que los jóvenes vean el
ejercicio como un juego, una actividad divertida y, sobre todo, disminuir
las horas que pasan viendo la televisión o jugando a los videojuegos.
Las jornadas deportivas familiares no sólo benefician a los
niños, sino que sus padres también tienen la oportunidad
de mejorar su condición física. Los especialistas médicos
que han seguido la evolución de algunas familias que han llevado
a cabo un programa de ejercicio continuo han llegado a las siguientes
conclusiones:
- En los niños, menor sobrepeso, aumento de la coordinación
y la flexibilidad, mejora de la fuerza, el ritmo cardíaco y la
densidad ósea.
- En los padres, niveles más bajos de estrés y depresión.
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