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El deporte como receta
Afortunadamente,
la práctica deportiva ha dejado de ser una moda para convertirse
en una necesidad entre gran parte de la población. Entre los
avances más importantes que han experimentado las ciencias de
la salud en los últimos años destaca la evidencia de que
el ejercicio físico moderado aporta beneficios tangibles en cuanto
al riesgo de mortalidad general y, sobre todo, la de origen cardiovascular.
Todos los estudios epidemiológicos actuales confirman que el
paso de una vida sedentaria a un grado moderado de actividad se traduce
en mejoras evidentes para la salud. En este terreno, se ha establecido
la existencia de una relación entre cantidad de ejercicio, forma
física y descenso de los índices de mortalidad de forma
muy parecida a las relaciones dosis-respuesta que se consideran para
muchos fármacos.
Muchos médicos de familia suelen prescribir con detalle una
tabla de ejercicio físico a gran parte de sus pacientes. Del
mismo modo que se indica la dosis y la frecuencia con que el enfermo
debe administrarse un medicamento o cualquier otro tratamiento, también
se realizan "recetas de actividades deportivas", en las que
se especifica la cantidad, frecuencia e intensidad que cada paciente
debe llevar a cabo.
Uno de los criterios más novedosos al respecto viene definido
por un comité de expertos del Colegio Americano de Medicina Deportiva,
en cuyas conclusiones sostiene que para mantener la salud cardiovascular
se deben realizar dos horas y media de ejercicio a la semana, controlando
la dieta de forma paralela. Si hubiera que escoger entre ambas medidas,
la actividad física parece tener una eficacia superior a la alimentación
a la hora de eliminar el sobrepeso.
La clave está en llevar a cabo ejercicios aeróbicos (trabajo
continuado de intensidad baja o media) y mantener esta rutina casi diariamente.
Las personas obesas deben caminar y los que están en mejor condición
física han de correr a ritmo lento, incrementando progresivamente
el ritmo y la duración de su esfuerzo.
En realidad, a pesar del aumento del hábito deportivo registrado
en el mundo occidental, los expertos indican que aproximadamente el
45% de la población aún es sedentaria y debería
abordar programas de ejercicio, ya que la inactividad está establecida
como uno más de los factores de mayor riesgo coronario.
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