El ejercicio y los niños obesos


La obesidad es un problema nutricional que empieza a ser importante en los niños españoles. Hay muy distintas causas pero entre ellas intervienen factores genéticos, ambientales, culturales, psicológicos y, fundamentalmente, de empeoramiento de hábitos de vida en lo que a alimentación y ejercicio físico se refiere.
Las complicaciones médicas de la obesidad en el niño son infrecuentes pero no hay que olvidar que el 80 por ciento de los niños obesos lo serán al llegar a la edad adulta. En la mayoría, su problema de sobrepeso va acompañado de hipertensión arterial y colesterol alto (ambos factores de riesgo cardiovascular) y con mucha frecuencia provoca problemas psicológicos derivados de la baja autoestima y el rechazo social que suelen sentir.

El sistema más sencillo para perder peso consiste en hacer una dieta baja en calorías, por supuesto indicado y controlado por un especialista, y un programa de ejercicio físico: la asociación de ambas conductas favorecerá la pérdida de peso, el aumento de la masa muscular y la disminución de la grasa. Las dietas estrictas no son aconsejables y menos en niños en edad de crecimiento. Hay que tener en cuenta que es muy difícil romper los hábitos negativos de las personas con sobrepeso. Por ello, en lo que al ejercicio en niños obesos se refiere, las actividades han de ser atractivas: la natación y la bicicleta son muy adecuados; los paseos o las carreras suelen ser poco apetecibles porque se aburren…

Hay que recordar que la pérdida de peso es gradual y, por tanto, lenta y prolongada en el tiempo. De ahí la importancia de concienciar al niño obeso respecto a lo fundamental de modificar sus hábitos de vida: comer de un modo sano y ser activo físicamente.

 









 
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