El deporte en la escuela
Son muchas las personas que se acercan a la práctica deportiva de una manera inadecuada, faltos de información, dirección o asesoramiento. Esto puede transformarse en actitudes o comportamientos no deseables por su potencial peligrosidad.
¿Cuál es el mejor medio para concienciar a la gente para que realice actividad física y consiga con ello una notable mejora de su calidad de vida? La educación.
  Este es uno de los principales papeles que desempeña la asignatura de Educación Física durante los años que componen la Enseñanza Obligatoria (Educación Primaria y Secundaria Obligatoria). La Educación Física es la asignatura que se ocupa del mantenimiento de la salud no sólo física sino también mental de nuestros hijos. Y la que, desarrollada plenamente, les va a garantizar su calidad de vida a lo largo de su existencia.
Nuestro cuerpo es el vínculo de relación con el entorno que nos rodea y con el resto de personas. En las etapas infantil y adolescente es cuando se realizan los cambios morfológicos que transforman a los individuos y desembocan en la maduración.
Para que este proceso se desarrolle armónica y plenamente, es necesario que todos los sistemas y aparatos de nuestro organismo interaccionen conjuntamente. Va a ser la actividad física la que garantice esta transformación y la Educación Física el hilo conductor que posibilite el desarrollo de las aptitudes y capacidades fisicomotrices, psicomotrices y sociomotrices de los alumnos y alumnas.
El desarrollo de las capacidades físicas básicas (fuerza, velocidad, resistencia, flexibilidad), de las destrezas motrices (saltos, lanzamientos, coordinación, equilibrio, etc.) y de las habilidades básicas deportivas, no son sino el instrumento que utilizamos para aumentar las posibilidades de los alumnos y alumnas mejorando los procesos de percepción, de toma de decisión y de ejecución. Todo ello nos permite tomar conciencia de nuestro propio cuerpo adoptando y manifestando actitudes responsables, valorando los efectos positivos de los buenos hábitos higiénicos y su implicación en la salud y la calidad de vida y desdeñando aquellos otros indeseables.
Nos ayuda a aceptar nuestra propia realidad corporal y la de los demás, mejorando la tolerancia tanto hacia nosotros mismos como hacia los que nos rodean. No existe otra actividad más integradora y tolerante que el deporte. Nos ayuda a mejorar y desarrollar las relaciones sociales sin distinciones de razas o sexos o cualquier otra diferencia. Permite controlar la agresividad en situaciones de oposición con los demás, encauzándola y transformándola en actitudes positivas de colaboración y amistad. Acentúa el respeto y la aceptación de las normas establecidas comprendiendo su necesidad, valorando los distintos papeles que deben asumir en cada momento cada uno de los participantes. Facilita la superación de metas, el establecimiento de objetivos, el conocimiento de nuestros límites y la priorización de los retos a imponerse mejorando la autoestima y la motivación.
Es sin duda ésta la materia que más enseña a vivir mejor, en felicidad y armonía con uno mismo y con los demás, desarrollando temas transversales como la educación por la paz, educación ambiental, educación para la igualdad de sexos, educación para la salud, educación moral, etc. Y todo ello fundamentalmente basado en el juego y el deporte, en situaciones lúdicas que hacen más atrayente la actividad, facilitando los aprendizajes y consiguiendo que éstos sean realmente significativos.
Estos conocimientos adquiridos junto con el desarrollo de habilidades y destrezas motrices llevado a cabo en la etapa escolar, van a posibilitar a los individuos la práctica autónoma de la actividad físico-deportiva durante cualquier época de su vida de una forma satisfactoria y agradable.





 
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