Bebés deportistas



Una vez cumplidos los tres meses, el bebé ya puede practicar algunos ejercicios gimnásticos que estimulen sus sistemas circulatorio, inmunológico y digestivo. Además, este deporte tan particular refuerza su masa muscular y le prepara para el gateo y los primeros pasos. Otro aspecto importante es la sensibilidad de la piel, ya que el contacto que experimenta con el adulto que le acompaña en los ejercicios le sirve para ir procesando inconscientemente determinada información sobre su propio cuerpo. Lo más indicado es elegir un momento del día (siempre el mismo para que el niño lo asimile como rutinario), habilitar una habitación a alta temperatura (para que pueda ejercitarse con poca ropa) y empezar con una tabla de movimientos similares a éstos:

  • Con algunos ejercicios reforzará la musculatura del brazo, el antebrazo y los pectorales. El más sencillo consistiría en poner al bebé boca arriba y mover sus brazos haciendo diferentes movimientos: en cruz, al frente, ambos a izquierda y a derecha, ambos arriba y abajo, lo mismo de forma alterna... Hay que empezar despacio e ir modificando el ritmo hasta el niño se acostumbre.
  • Poner al bebé boca abajo y extender sus brazos y sus piernas hacia afuera. Al adelantar los brazos con las palmas mirándose entre sí, el niño estirará el cuello hacia arriba. Se divertirá más aún si tiene delante un estímulo (un juguete, una persona, etc.).
  • Es bueno que mueva las manos cuando empiece a abrir los puños instintivamente. Para ello, tumbar al bebé boca arriba, sujetar su muñeca, posar el pulgar sobre su palma y hacerle un masaje suave. Con la otra mano, coger cuidadosamente los dedos y hacerles caricias. De forma refleja, el niño abrirá y moverá la mano.
  • Con los movimientos alternos, el niño flexiona y extiende sus extremidades inferiores. Lo que se persigue es desarrollar la musculatura del tren inferior gracias a un efecto similar al del pedaleo. Hay que tener especial cuidado si el bebé tensa las piernas de forma rígida. Es bueno cambiar la secuencia y combinar las extensiones y las flexiones de otro modo.
  • Poner al bebé boca arriba, flexionarle una pierna y extenderle el brazo contrario. Bajar el brazo, pegárselo al pecho y, al mismo tiempo, extender la pierna totalmente. Repetir varias veces e intentarlo después cambiando de brazo y de pierna.
  • Los pies también necesitan ejercitarse. Posa el índice entre su planta y los dedos. El bebé flexiona los dedos y extiende el tobillo. Si por el contrario acariciamos el dorso del pie, el bebé flexiona el pie como acto reflejo. Sin que se dé cuenta, de esta forma, el niño se está preparando para caminar.

Levantar al pequeño sosteniéndolo entre la cintura y las axilas. En esta posición intentará mantenerse de forma horizontal y trabajará los músculos lumbares, dorsales y los del cuello.






 
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