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El ejercicio de los bebés
Los recién nacidos también deben hacer ejercicio. Si el
bebé no se mueve corre el riesgo de sufrir algún retraso
en su desarrollo motriz y mental. Muchos padres piensan que la capacidad
de desplazamiento (gatear, sentarse, caminar) aparece de modo natural,
pero desconocen que es necesario proporcionarle al niño un entorno
propicio para que su cerebro conecte con los músculos. Para lograr
esos progresos, realice con el pequeño una serie de actividades
sencillas, divertidas y adecuadas a su edad. Si el ejercicio forma parte
de su vida diaria, el bebé aprenderá a moverse con habilidad,
al tiempo que evitará otros problemas como el sobrepeso o la
obesidad infantil.
- Los pediatras aconsejan que los bebés no permanezcan inmóviles
en sillas, coches o cunas durante mucho tiempo. Incluso recomiendan
que los preescolares no estén quietos más de una hora.
- Ponga a su bebé en una alfombra para que pueda jugar, moverse
y estirarse. De esta forma aprenderá antes a andar que un niño
que pase la mayor parte del tiempo atrapado en su sillita. Consiga
para el pequeño un ambiente en que se sienta seguro y déjele
que lo explore a sus anchas.
- Es muy recomendable que los niños hagan ejercicios libres
durante al menos una hora. Deje a su lado objetos seguros que le inciten
a empujar, tirar, balancearse sobre ellos o trepar. El bebé
irá descubriendo la capacidad de su cuerpo a medida que interprete
la utilidad de cada uno de sus miembros.
- Para evitar que permanezcan quietos mucho tiempo, haga que dé
pequeños paseos por la casa o que se sienta integrado en las
actividades que usted realiza. Es bueno que el niño relacione
el movimiento con la acción.
- Si se trata de niños un poco más mayores, es muy recomendable
realizar con ellos actividades físicas programadas: jugar al
escondite, a la pelota, al "pilla-pilla", etc.
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