Agujetas: el terror del principiante



Los principiantes que se inician en algún tipo de actividad física suelen toparse con un incómodo invitado durante los primeros días de ejercicio: la aparición de las temidas agujetas. Estas molestias surgen en personas no entrenadas cuando empiezan a practicar algún deporte, al retomar su práctica tras un período de inactividad o al incrementar el ritmo de exigencia. Su nombre procede de la sensación de agujas que se clavan en el músculo.

Las agujetas se manifiestan unas horas después de terminar el ejercicio físico y son provocadas por el sobreesfuerzo al que hemos sometido a la musculatura. Ese dolor característico es producido por la rotura celular, de forma que los elementos del interior se vierten al exterior. Entre estos elementos se hallan unos iones de calcio y de potasio, los cuales activan un mecanismo de inflamación que llega a su punto álgido entre las 24 y las 48 horas.

Las agujetas forman parte de un proceso de adaptación muscular, así que la única manera evitarlas es adaptarnos progresivamente al ejercicio físico. Si no estamos en forma, tenemos que realizar unas primeras sesiones de entrenamiento muy suaves. Una vez han aparecido las agujetas, lo mejor para combatirlas es hacer gradualmente el mismo ejercicio que las provocó.
Dos remedios populares para contrarrestar el dolor de las agujetas son el bicarbonato y el agua con azúcar. Aunque facilitan la hidratación, la ingesta exagerada de estos productos también puede provocar trastornos digestivos, náuseas, vómitos o diarrea. El frío sí es un buen antídoto para rebajar la inflamación, por lo que se recomienda sumergir la articulación dolorida en un recipiente con agua y un poco de hielo.












 
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