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Tomar el sol con seguridad |
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El sol y sus efectos sobre la piel
Las personas de piel y cabellos claros tienen un tipo de piel
delicado y un gran riesgo de sufrir quemaduras solares, dada la escasa
pigmentación de su piel. En ellos, las quemaduras solares ocasionales (piel de
cangrejo) aumentan el riesgo de padecer un
cáncer de piel. Las
personas cuya piel es más blanca deben tener más cuidado que las personas de
piel oscura.
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Una crema solar actúa por dos mecanismos, a menudo asociados:
un filtro químico y otro físico.
(
NetDoctor/Justesen
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Los australianos presentaron una campaña de salud pública muy
simple y con mucho éxito, en la que se recalcaba la necesidad de incluir
medidas preventivas específicas tales como el uso de protectores solares,
camisa y sombrero para tomar el sol con seguridad.
A todos nos gusta el sol, pero la reacción ante sus rayos varía
de un individuo a otro. El número de casos de cáncer de piel se ha duplicado en
los últimos 20 años, lo cual se debe probablemente al agujero cada vez mayor de
la capa de ozono, entre otros posibles factores. Así que debemos de tener
cuidado a la hora de tomar el sol.
Sin embargo, todos tenemos algo en común: que nos ponemos
morenos al sol. Ello se debe a la presencia en nuestra piel de una sustancia
llamada melanina, que es la responsable de que la piel oscurezca. Se la
considera como la propia protección de la piel ante el sol. La velocidad con la
que nos bronceamos depende por tanto de la rapidez con la que la piel de cada
persona es capaz de sintetizar esa sustancia.
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Rayos UVA
- 'A' de ageing
(envejecimiento)
- Afectan a la capa interna de la piel (dermis)
- Estropean la piel, provocando envejecimiento prematuro.
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Sin embargo, el efecto de los rayos solares también depende de
dónde estamos, la intensidad de la radiación y el tipo de piel que tenemos.
Para aprovechar al máximo el sol sin quemarnos y sin aumentar el riesgo de
contraer cáncer de piel posteriormente, es mejor broncearse poco a poco. Esto
se consigue evitando el sol del mediodía (de las 12 a las 15 horas), estando el
mayor tiempo posible a la sombra y utilizando una crema protectora (un factor
15 como mínimo). En los niños, también se aconseja llevar ropa ligera y en los
menores de 1 año se desaconseja su exposición al sol directamente, incluso
aunque se les aplique cremas solares.
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Rayos UVB
- 'B' de burning
(quemar)
- Los absorbe principalmente la epidermis (capa externa de la piel) y son los más 'potentes'
- Activan la producción de melanina, la sustancia que nos broncea.
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Filtros solares
Las cremas protectoras solares que hay en el mercado funcionan
de distintas maneras para protegernos contra los rayos solares gracias a la
presencia de filtros químicos y/o físicos.
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Rayos UVC
Son los que filtra la capa de ozono y no llegan a la tierra.
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El filtro solar químico
Son sustancias que tras penetrar en la piel absorben los
rayos solares, con lo cual impiden que actúen en las capas más profundas y que
causen lesiones. Algunos filtros químicos sólo proporcionan protección contra
los rayos solares UVB (ultravioleta tipo B), mientras que otros protegen contra
los rayos UVB y UVA.
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El filtro físico
Por otro lado, coloca una membrana fina a modo de espejo en
la parte superior de la piel y refleja los rayos solares. Los filtros físicos
suelen tener coloración ligera, como por ejemplo, el blanco del óxido de zinc.
Protegen contra los rayos solares tanto UVA, como los UVB.
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Los rayos solares UVA penetran a mayor profundidad hasta el
tejido conjuntivo y hacen que la piel envejezca prematuramente. Los rayos UVB
son los que afectan a la capa superior de la piel, y es la razón por la que
producimos melanina y nos bronceamos, pero también son los que queman y
producen cáncer de piel.
Para una protección óptima e ideal, es mejor escoger una crema
de protección solar que proteja contra los rayos UVB y UVA. Quienes tienen
tendencia a padecer
alergia a los
ingredientes de los protectores solares deben optar por otros a los que no la
presenten y en último extremo, optar por el filtro físico
únicamente.
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¿A prueba de agua o hidrófugo?
Si desea bañarse para refrescarse y, al mismo tiempo estar
protegido contra las lesiones que puede causar el sol en la piel, debe
asegurarse de que la crema protectora solar sea hidrófuga o a prueba de agua
(waterproof). Una crema protectora a prueba de agua resiste 80 minutos de
inmersión o 4 baños de 20 minutos sin desaparecer. Si la crema protectora es
hidrófuga, puede nadar 40 minutos o 2 baños de 20 minutos sin que se quite. Sin
embargo, esto sólo es aplicable si se seca al aire (no con una toalla) y en la
cantidad aconsejada por el fabricante. Se recomienda aplicar una capa
suplementaria siempre, antes de cada vez que vayamos a tomar un baño, como
medida que garantice una óptima protección solar.
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Aplicar una capa gruesa de protector es la clave
Un adulto se debe aplicar una capa de crema protectora que
corresponde a 30g o 40g, mientras que un niño necesita unos 20g para cubrir
todo el cuerpo. Generalmente sólo se utiliza una tercera parte de la cantidad
necesaria y, por lo tanto, la protección no es tan eficaz como nos
creemos.
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Aplique el protector antes de salir
Es necesario aplicar la crema protectora al menos con media hora
de antelación a la exposición solar, y en una cantidad suficiente, de modo que
la piel esté totalmente impregnada después de habernos untado la
crema.
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¿Puede utilizar el protector solar que sobró del año
pasado?
Los fabricantes de
cosméticos no están
obligados por la legislación referente a cosméticos, a indicar la fecha de
caducidad de un producto si tiene una caducidad superior a los 2,5
años.
Por todo ello, debemos de evaluar de una manera muy simple
aquellas cremas solares que nos sobraron del año anterior, teniendo siempre en
cuenta que, ante la duda, debemos desecharlas y adquirir unas
nuevas.
- Su olor debe ser igual al del año anterior, y nunca debe
desprender malos olores.
- Debemos asegurarnos de que no han estado expuestas al sol, ya
que el calor hace que pierdan sus características protectoras. Se deben dejar
en un lugar fresco y a la sombra; lo mejor es dejarlas en el frigorífico cuando
no se utilizan.
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¿Qué factor y qué filtro debo escoger?
El número del factor de protección cuantifica la capacidad
protectora del mismo, pues cuanto mayor sea éste, más horas de protección es
capaz de otorgar. El factor que elijamos depende del tipo de piel y duración de
nuestra exposición. De manera generalizada, el factor 15 está bien para la gran
mayoría de personas de piel normal, y no hay gran diferencia si se escoge un
factor más alto.
Excepciones a esto son los niños y los adultos que tienden a
padecer
eczemas. A veces es conveniente
utilizar un protector en barra con un factor alto en las áreas del cuerpo
especialmente expuestas, como los hombros, labios, orejas y dorso de la
nariz.
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Ultima revision: 2006-10-04
Escrito por:
Dr.
Charlie
Easmon,
especialista en Salud Pública
Revisado por:
Dr.
Manuel María
Ortega Marlasca,
especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
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