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Microscopía y cultivo |
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¿Qué es la microscopía y el cultivo?
Ambos son medios de los que nos servimos para determinar la
causa de una infección. El procedimiento que se utiliza suele iniciarse con la
toma de muestras de los tejidos, exudados, líquidos corporales, etc. del
paciente. A continuación, estas muestras se estudian en el laboratorio de
microbiología. El microscopio nos permite observar los microorganismos (los
presentes en esas mismas muestras), tales como hongos o
bacterias. El cultivo
sirve para lograr una proliferación de esos microorganismos y de ese modo poder
estudiarlos mejor.
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¿Qué nos pueden mostrar estos procedimientos?
Estos procedimientos nos pueden mostrar microorganismos que
causan enfermedades y que se denominan "patógenos". Pertenecen a diferentes
clases:
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Bacterias
Son organismos unicelulares (formados por una sola célula) de
tamaño muy pequeño (como máximo de algunas milésimas de milímetro de longitud).
En general son capaces de desarrollarse de modo independiente en el medio en
que viven. Son procariotas, puesto que su núcleo no está diferenciado y
generalmente están cubiertas de una gruesa pared celular.
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Micoplasmas y otros organismos de la clase
mollicutes
Son un tipo de bacteria que carece de pared celular, por lo
que son difíciles de ver al microscopio y también difíciles de cultivar. Son
los organismos conocidos más pequeños capaces de vivir independientemente.
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Clamidias y
rickettsias
Son bacterias muy pequeñas, que solo son capaces de vivir
dentro de otras células.
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Parásitos
Algunos pluricelulares, como los gusanos (también sus huevos y
sus larvas) y otros unicelulares, como los protozoos. A diferencia de las
bacterias, los protozoos son eucariotas (tienen un núcleo bien diferenciado y
separado del resto de la célula por una membrana nuclear). Los gusanos, larvas,
huevos y protozoos se ven bien al microscopio, y un microbiólogo entrenado
puede identificarlos, muchas veces sin necesidad de pruebas
adicionales.
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Hongos (y excepcionalmente algas)
Los hongos pueden ser cultivados de un modo similar a las
bacterias y muchos de ellos se identifican por la morfología que presentan en
el cultivo.
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Virus
Son mucho más pequeños que las bacterias, por lo que no se
pueden ver con un microscopio óptico convencional (pero sí con un microscopio
electrónico). Al igual que las clamidias, no pueden vivir independientemente, y
precisan de medios especiales (medios celulares) para su cultivo.
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Cultivo bacteriano
En condiciones normales, la piel de nuestro organismo está
colonizada por diferentes especies de microorganismos. Entre ellos, y de modo
destacado, se encuentran distintos tipos de bacterias.
Asimismo, las membranas mucosas (boca, faringe, fosas nasales,
mucosa genital, etc.) y el tubo digestivo (especialmente en su parte final, que
es el intestino grueso), también son lugares en los que viven una gran variedad
de especies de bacterias.
Muchas de estas bacterias son inofensivas y normalmente
incapaces de causar una infección. Incluso son beneficiosas porque impiden la
proliferación de otras especies patógenas o porque producen sustancias
(vitaminas, por ejemplo) que precisa nuestro organismo.
Otras bacterias son capaces de causar infecciones sólo en
determinadas circunstancias: cuando proliferan demasiado, o bien en personas
con problemas en sus mecanismos de defensa (como sucede en las enfermedades del
sistema inmunitario o al estar tomando determinados medicamentos).
Finalmente, hay bacterias que son capaces de causar daño aun en
circunstancias normales.
Cuando el médico piensa que un paciente puede estar infectado
por una bacteria, tomará una muestra del lugar de la infección; por ejemplo un
exudado (secreción) de la conjuntiva del ojo, en caso de
conjuntivitis; o bien
una muestra de orina si hay una infección urinaria; o de líquido
cefalorraquídeo si se trata de una
meningitis.
Las muestras pueden proceder de prácticamente cualquier lugar
del organismo, y dependiendo de cuál sea éste, su obtención será más sencilla
(heces u orina, por ejemplo) o más complicada y molesta (por ejemplo, el
líquido de la articulación en caso de
artritis).
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¿Cómo se realiza el cultivo?
La muestra se envía al laboratorio de microbiología, para su
estudio, y hasta que sea procesada, se procurará que se altere lo menos
posible. Por ello ha de transportarse y de mantenerse en condiciones adecuadas
(por ejemplo, condiciones de temperatura y de contenido de oxígeno en
ella).
Una vez en el laboratorio, el procesamiento suele comenzar por
la llamada "siembra". Para ello se extiende la muestra sobre una placa de
plástico o vidrio (placa de Petri), que contiene un gel (agar) al que se han
añadido substancias que necesitan las bacterias para crecer. A esto lo llamamos
"medio de cultivo". A veces se añaden otras clases de sustancias; por ejemplo,
para impedir el crecimiento de otras bacterias que podrían contaminar el
cultivo.
La siembra se puede hacer en otros tipos de medios de cultivo,
como tubos de vidrio con gel, frascos con líquidos nutritivos para los
microorganismos, etc.
A continuación se procede a la "incubación" del medio ya
sembrado. En cada caso se hace en condiciones particulares de presión de
oxígeno, temperatura, agitación, duración, etc. Muchas de las bacterias
patógenas crecen bien a temperaturas cercanas a los 37ºC habituales de nuestro
organismo.
Si el cultivo bacteriano tiene éxito, crecerán "colonias" de
bacterias en el medio de cultivo. Estas colonias tienen características de
color, forma, tamaño etc. propias de cada bacteria y esto nos ayuda a
identificarlas. También se puede someter a las bacterias de las colonias a
pruebas bioquímicas o de otro tipo para lograr su identificación.
Algunas bacterias son muy difíciles de cultivar, otras tardan
mucho tiempo en crecer y algunas, finalmente, no se han conseguido cultivar.
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¿Cómo se hace el estudio al microscopio de la bacterias?
Las muestras que contienen bacterias se extienden sobre una
placa de vidrio que se denomina "portaobjetos", se deja secar y luego se fija
(generalmente calentándola), para que no se desprenda y para preservar su
morfología.
A continuación la muestra suele teñirse. Para ello existen
muchos procedimientos, pero el más usado es la denominada "tinción de Gram".
Este sistema nos permite apreciar mejor la forma de la bacteria (los cocos son
esféricos, los bacilos alargados, etc.) y nos permite dividirlas en dos grandes
grupos según el color que adoptan: bacterias gram positivas y gram
negativas.
A veces las muestras se observan "en fresco", es decir,
directamente sin fijar ni teñir. De esta forma se puede ver el movimiento
característico que tienen algunas bacterias.
Algunas de las bacterias importantes que causan infección
son:
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Bacterias gram positivas
- Estafilococos
:
pueden causar
neumonía, infecciones
supuradas (con pus) en la piel y abscesos en otros lugares, síndrome del shock
tóxico, meningitis, artritis, osteomielitis, enteritis, etc.
- Estreptococos:
pueden ser responsables de
infección en la sangre, faringitis, infección de las válvulas del corazón,
fiebre reumática, escarlatina, neumonía, etc.
- Corinebacterias:
difteria, infección
de orina, etc.
- Clostridios:
tétanos, botulismo, gangrena
gaseosa, infección de la sangre, etc.
- Bacillus:
antrax.
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Bacterias gram negativas
- Salmonella, Shigella y Campylobacter:
pueden provocar infección en el intestino.
- Escherichia coli y otras enterobacterias:
pueden provocar neumonía, infección de orina, infección en la sangre, etc.
- Legionella:
puede provocar una neumonía
grave y atípica (la enfermedad del legionario).
- Meningococos:
puede causar meningitis
cerebroespinal.
- Haemophyllus:
infección respiratoria,
meningitis, etc.
- Gonococo:
causa la
gonorrea.
- Brucella:
brucelosis (fiebre de malta).
- Pseudomonas:
infecciones de oído e
infecciones en múltiples lugares en personas debilitadas (neumonías en
pacientes de UVI, infección en los pies en diabéticos, infección respiratoria
en pacientes con fibrosis quística, etc.).
- Bordetella:
tosferina.
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Otras bacterias importantes no se tiñen bien con este método y
para ellas se usan otros; por ejemplo, para las bacterias (micobacterias) que
causan la
tuberculosis o la
sífilis (treponemas).
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¿Cómo se estudian los hongos y los protozoos al microscopio?
Ambos son solo algo mayores que las bacterias, y pueden
identificarse usando el microscopio. El muguet o
candidiasis oral está
causado por un hongo (la cándida) de la clase de las levaduras. Las infecciones
por cándidas en la boca o en los genitales pueden identificarse utilizando
muestras de esos lugares.
Los protozoos pueden encontrarse en muestras de heces, en
exudados corneales, exudados de genitales, en la sangre, etc. Pueden provocar
diferentes enfermedades, entre ellas:
infecciones de transmisión
sexual (trichomonas),
malaria (plasmodios),
babesiosis (babesia), botón de oriente (leishmanias),
disentería amebiana
(amebas), infección intestinal (giardias), etc. Su estudio al microscopio, al
igual que el de los hongos, se hace de modo similar al de las
bacterias.
Los parásitos, como los gusanos, pueden ser frecuentemente
identificados al observar sus huevos o sus formas adultas en las
heces.
Otros microorganismos más pequeños como las clamidias,
rickettsias, o virus son más difíciles de cultivar, por lo que en estos casos
el medio de diagnóstico que se usa más frecuentemente es el estudio de
anticuerpos frente a dichos microorganismos en una muestra de sangre.
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¿Cómo se hace un estudio de células y tejidos?
La utilización del microscopio es muy importante en el estudio
de la estructura de los tejidos y de las células con características anormales.
Por ejemplo, es posible diagnosticar cáncer, puesto que las células cancerosas
tienen frecuentemente formas anómalas, y se disponen según patrones
irregulares.
Cuando un patólogo recibe una muestra de tejido, que se obtiene
generalmente por medio de una biopsia, procederá a dividir la muestra y la
introducirá a continuación en formalina u otro producto químico fijador. El
tejido fijado se incluye luego en parafina y posteriormente se corta en láminas
muy finas, que se pueden teñir y observar al microscopio (después de eliminar
la parafina).
Si se piensa que puede haber determinados tipos de células, la
muestra puede teñirse por métodos específicos para cada tipo.
La obtención de un resultado por este método puede requerir a
veces más de una semana. En caso de urgencia (por ejemplo, un paciente que está
siendo operado, y el resultado del estudio del tejido es crucial para decidir
como continuará la intervención), puede obtenerse un resultado en
aproximadamente media hora, usando un método que consiste en congelar el tejido
antes de cortarlo en láminas.
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Ultima revision: 2003-09-01
Escrito por:
Dr.
Carl J.
Brandt,
Director Médico Internacional y Cofundador de NetDoctor
Dr.
John
Pillinger,
médico general
Revisado por:
Dr.
Juan
Álvarez Orejón,
especialista en Microbiología y Parasitología y en Bioquímica
Clínica
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