Cirugía
En la cirugía, aparte de las complicaciones propias de todas las intervenciones quirúrgicas (infecciones, sangrado, reacciones alérgicas, problemas de oxigenación, trombosis de las venas de las piernas, embolias, infartos, neumonía...) se puede producir una complicación bastante seria si se anastomosa (empalma) el intestino, que es la salida de líquido intestinal por la sutura. Esto originará una peritonitis (que obliga a una intervención urgente), o una fístula (comunicación del intestino con el exterior a través de la pared abdominal y la piel) situación menos grave que se puede tratar sin cirugía ya que el contenido del intestino no pasa al peritoneo sino que sale por la piel y no produce infección.
Hasta un 5% de los pacientes fallecerá en los 30 días siguientes a la operación. Para intentar que la mortalidad sea lo menor posible se suele realizar una limpieza del colon (con soluciones que obligan a expulsar las heces) antes de la cirugía y se administran antibióticos y derivados de la heparina que eviten los trombos.
Según las complicaciones que puedan surgir así será la duración de la hospitalización, pero en un postoperatorio sin complicaciones los pacientes pueden ser dados de alta entre siete y diez días después de la operación, con o sin puntos. Luego los pacientes suelen recobrar la normalidad hacia el segundo mes siendo posible la reincorporación a una actividad laboral normal.
Quimioterapia
Las complicaciones más frecuentes de la quimioterapia son los vómitos y la caída del pelo (problemas que se suelen resolver con facilidad), pero en ocasiones se produce una falta importante de células en la sangre que puede poner en peligro la vida del paciente.
Radioterapia
La radioterapia, que sólo se suele aplicar en casos de cáncer en el recto, puede producir alteraciones en la coloración de la piel, irritación en el recto o en la vejiga y alteraciones en el movimiento del intestino delgado.